Si siempre necesitás que alguien te confirme que estás bien, que lo hiciste bien, que sos suficiente — no es inseguridad pasajera. Es una programación que aprendiste: que tu valor no te pertenece, que alguien más tiene que dártelo.
Hacés algo. Sale bien. Y antes de poder sentirlo vos mismo/a, buscás la mirada del otro. Necesitás que alguien lo vea, lo reconozca, lo celebre. Sin eso, algo queda incompleto.
No es vanidad. Es una herida muy antigua disfrazada de necesidad.
Casi siempre tiene un origen temprano. En algún momento aprendiste que el amor era condicional — que cuando hacías lo correcto, te querían; que cuando fallabas, el amor se retiraba o se volvía frío.
Desde ahí, parte de vos empezó a operar para conseguir esa aprobación. No porque seas débil — porque era lo inteligente en ese contexto.
Cada decisión importante que tomás con "¿qué van a pensar?" es una decisión que no es del todo tuya. Cada cosa que te callás para no generar conflicto es una traición pequeña a algo tuyo. Con el tiempo, esas traiciónes acumuladas generan una distancia entre quien sos y quien mostrás.
Y esa distancia tiene nombre: vacío.
¿Te pasó esto alguna vez?
Compartís una opinión en una reunión. Alguien no reaccióna como esperabas — o peor, no reaccióna para nada. En los siguientes minutos estás analizando si dijiste algo mal, si sonaste raro/a, si te juzgaron. La reunión terminó hace rato pero vos seguís ahí adentro.
Y ahora preguntate...
¿Hay alguna decisión que tomaste principalmente para que alguien te aprobara? ¿Cómo te sentís con esa decisión hoy?
"Tu valor no vive en la mirada del otro. Vive en vos — aunque todavía no lo puedas sentir del todo."
The Cool SoulWake Me Up puede ayudarte a detectar qué personaje está tomando el mando ahora mismo. Es gratis.
Hacer Wake Me Up gratis →